
En la primera fase, la respiracion es más lenta, el movimiento de los ojos se atenua fuertemente y se experimenta eventualmente sensaciones onímicas.
En el transcurso de la segunda fase, perdemos progresivamente todo contacto cur, el mundo exterior y las funciones corporales trabajan al "iralentí".

A continuación entramos en la tercera y cuarta fase, el famoso "sueño profundo", en el cual se sitúa la recuperación física. Después del sueño profundo, quinta fase (una hora y media aproximadamente después de dormirse), se entra en la fase MOR (abreviación de Movimiento Ocular Rápido) que debe su nombre a los rápidos movimientos oculares que caracterizan esta fase. Se trata de hecho, de una fase de sueño activo: el ritmo cardiaco, la tensión arterial, la respiración y la actividad cerebral aumentan y nos ponemos a soñar. En la fase MOR se asimilan acontecimientos de la jornada, lo que nos permite recuperarnos en el plan mental. La noche, el sueño profundo y el sueño MOR se alternan regularmente. Las fases del sueño profundo son más largas al principio de la noche y en la segunda parte de la misma, son las fases MOR las que dominan. La calidad del descanso nocturno corre el riesgo de sufrir sus consecuencias, sobre todo cuando el durmiente es molestado en la fase de sueño profundo.
En el momento que la persona celebre su sesenta y cinco cumpleaños, habrá pasado en la cama alrededor de 200.000 horas. Por razones evidentes el sueño es un elemento esencial y fundamental de nuestra existencia. Durante el descanso nocturno tanto nuestro espíritu como nuestro cuerpo deben recuperarse. Cuando se dice “cuerpo” nos estamos refiriendo, básicamente, a la columna vertebral. Ésta es la parte del cuerpo que se pone más a prueba durante todo el día, incluso por quienes no realicen trabajos o movimientos de fuerza.
Nuestras vértebras están separadas por dos discos invertebrales elásticos. Se presentan como una estructura circular con (en medio) un hueso gelatinoso, el cual se constituye, básicamente, de agua, permitiendo amortiguar los golpes.
Cuando estamos de pie, cuando nos sentamos, nos movemos, con el efecto de nuestro peso, los discos invertebrados sufren una presión y pierden humedad.
Cuando nos acostamos, recuperan esta humedad y como consecuencia la columna se recupera. Para que este proceso tenga lugar de manera óptima es necesario utilizar una cama apropiada, adaptada al cuerpo.
El concepto de confort del sueño engloba tres puntos importantes:
1.- DUREZA
2.- ADAPTABILIDAD
3.- POSICIÓN
¿DURO O BLANDO?
Cuando se evoca la dureza pensamos en la rigidez del material sobre el que se duerme. La idea de que una buena cama debe ser dura es ya anticuada ¡nada más lejos de la realidad!
Siempre que se duerme sobre una superficie dura la piel y los tejidos musculares y nerviosos se ven sometidos a una presión demasiado importante. Todos ellos son tejidos sensibles al dolor. Dado que el cuerpo sufre un aumento de presión, estos tejidos son presionados los unos contra los otros, generando dolor. La señal del dolor es transmitida al cerebro, quien intenta entonces eliminar este dolor a través de una respuestas muscular: el cuerpo recibe la orden de cambiar de posición.
Quien duerme en una superficie dura, descansa por consecuencia de forma intranquila, agitándose más y despertándose más a menudo. Además, cuando el sueño se interrumpe el proceso debe ser reactivado, lo cual disminuye la calidad del sueño.
Resultado: cuando se levanta por la mañana tendrá la sensación de no haber dormido suficiente.
La espuma de látex Talalay de Dunlopillo, con su extrema elasticidad, evita este tipo de presión excesiva, proporcionando un sueño tranquilo y tonificante.
Los colchones de látex, deben acompañarse con somieres complementarios, como hemos mencionado anteriormente.
Ello significa también que el látex, producto sano y ecológico, debe ser recubierto de productos naturales, como la seda, lana o algodón.
El somier, debe ser también fabricado a base de productos naturales, basados en la madera, naturalmente.
Un somier metálico creará acumulación de ondas electromagnéticas y electroestáticas al sueño.
Las láminas de algunos somieres actuales son demasiado anchas. No recomendadas, dado que crean puntos de humedad en el colchón, por su falta de transpiración.
Alrededor del 70% de los europeos duermen de lado, 25% boca arriba y el 5% boca abajo. ¿Es ésta una posición buena para dormir?, en la mayoría de los casos sí, según los trabajos que haya realizado el durmiente. Pero es importante que el colchón no se hunda y que el espacio existente entre la cabeza y la espalda sea cubierto por una almohada suficientemente firme de forma que las vértebras cervicales estén bien sostenidas.
Los especialistas del descanso aconsejan a quienes duermen de lado que encojan sus piernas hacia el cuerpo. Dormir boca abajo es la peor posición para la espalda. Quienes sufran de dolor en la parte baja de la columna deberían evitarla. Quienes piensen que no podrían dormir más que boca abajo pueden, al menos, corregir su posición, instalando un cojín bajo del vientre y abandonar la almohada, Si dormimos boca arriba, la almohada debe de ser baja y blanda (por ejemplo la almohada "Serenrity"), para asegurar un ángulo adecuado de la columna. Si dormimos de lado, la almohada delbe ser alta (por ejemplo la "Serena" o la "Serena Premium").
¿DOLOR DE ESPALDA?
Hay muchas posibilidades, de que esos dolores provengan de su actividad profesional o deportiva, o del asiento de su automóvil, su cama etc. Pero en la mayoría de los casos, el problema tiene su origen en una mala cama. Si este último fuera el motivo principal, le aconsejamos que adquiera una nueva cama.
Un conjunto regulable en la parte dorsal y en las piernas (piecero), adaptable a sus necesidades. Intente localizar la posición ideal para descansar en su cama haciendo pruebas. Normalmente, elevar el pielero un poco aporta un relajamiento inmediato, al poco la fatiga desaparece por el efecto de un mejoramiento de la circulación sanguínea.
LA ESPALDA SOSTENIDA
Hay una relación evidente entre la adaptabilidad y la rigidez, dado que una cama demasiado dura o demasiado blanda no sostendrá nunca correctamente el cuerpo. Este “sostenido" es muy importante, sobre todo porque cuando se duerme la actividad muscular es casi nula, ello significa que el cuerpo no corregirá la posición espontáneamente. El sostén debe venir de la cama exclusivamente. Si duerme en una cama con una buena adaptabilidad, su columna vertebral estará correctamente sostenida. Si examinamos el caso de quien se acuesta de lado, que hemos dicho anteriormente es la posición más frecuente, si su cama es demasiado dura, no se adaptará a su cuerpo de forma adecuada (como vemos en el gráfico A). El durmiente estará sostenido sobre los hombros y la cadera, lo cual le impondrá una presión demasiado fuerte en la zona abdominal.
- ¿Cual será la consecuencia para la columna vertebral?
Como vemos en el gráfico, la columna está sostenida de forma curvada, dado que la actividad muscular es casi nula y el cuerpo se apoya primero en los hombros y la cadera (ver A).
- ¿Y qué pasará si descansamos sobre un soporte demasiado blando?
Como por ejemplo sobre un viejo somier de muelles o de malla americana. Cuando el somier o colchón son demasiado blandos, el cuerpo se hunde a la altura de los riñones. La columna vertebral sigue ese movimiento y se hunde también (como en el dibujo B).
Entonces - ¿Cual es la cama ideal?
Una buena cama debe sostener correctamente la columna vertebral (dibujo C), sin imponer una presión demasiada fuerte sobre la piel. La cadera y las vértebras deben estar bien sostenidas. Les hombros deben descansar sobre una zona menos dura para que puedan hundirse un poco más que el resto. De esta forma, la columna queda horizontal, su posición ideal.
¿VIEJO Y NUEVO?
¿Un colchón nuevecito sobre un viejo somier?. ¿Un somier de láminas DUNLOPILLO, fruto de las últimas tecnologías debajo de un colchón usado de muelles?. ¿Almohadas ergonómicas DUNLOPILLO sobre un colchón lleno de agujeros y hundido?.
Todas estas situaciones no tienen ningún sentido, ya que la calidad del descanso depende de la calidad y la complementariedad entre el somier, colchón y almohada.
Todos los beneficios de un colchón de calidad dejan de tener efecto si el somier no es del mismo nivel y complementario. Igualmente un mal colchón hace perder las ventajas del mejor somier. Además, la duración de un colchón aumenta considerablemente cuando se coloca sobre un somier adecuado.
Cuantas más posibilidades de reglaje tenga el somier más flexible debe ser el colchón.
La combinación colchón de látex y somier de láminas, es ÓPTIMA, cuando se elige un somier de láminas provisto de suficientes láminas.
En DUNLOPILLO hablamos siempre de "Conjuntos de Descanso", dado que nuestros colchones alcanzan su máximo objetivo (calidad en el descanso) junto con nuestros somieres (o equivalentes) dada su complementariedad.
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